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OPINIÓN

El MPN y el fantasma de la fractura

La crisis interna del partido gobernante no es nueva, pero esta vez las condiciones para una ruptura definitiva parecen más reales que nunca.

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María Eugenia Rodríguez

Periodista política

hace 5 horas
El MPN y el fantasma de la fractura
Clarín del Sur / Archivo

El MPN lleva décadas gobernando Neuquén con una habilidad casi genética para absorber sus propias crisis. Cada vez que el partido parecía al borde del abismo, encontró la manera de recomponerse, de negociar, de sobrevivir. Pero esta vez algo huele diferente.

La disputa entre Figueroa y Sobisch no es solo una pelea de egos, aunque también lo es. Es una disputa sobre qué partido quiere ser el MPN en la era de Vaca Muerta, en un contexto nacional donde el peronismo se fragmenta y el espacio del centro-derecha provincial está más disputado que nunca.

Sobisch representa una línea dura, de gestión, con raíces en el viejo MPN de los Sapag. Figueroa representa una apuesta más moderna, más dialoguista, más cómoda con el kirchnerismo cuando conviene y con el macrismo cuando también conviene. Son dos visiones incompatibles dentro del mismo partido.

Lo que viene en las próximas semanas definirá no solo quién conduce el MPN, sino si el MPN seguirá siendo uno. Y eso, para Neuquén, es una pregunta que va mucho más allá de la política partidaria.